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Los LED mejoran y protegen las obras de arte en los museos

2024-02-04

Los museos están cambiando a las luces LED, y no se trata solo de ahorrar dinero. El cambio también simplifica la tarea de preservar las pinturas. Bajo las luces tradicionales de los museos, los vívidos amarillos de las famosas pinturas de girasoles de Vincent van Gogh se han apagado con el tiempo. El pigmento amarillo que utilizó, llamado cromato de plomo o amarillo de cromo, se oscurece significativamente con la exposición a la luz. Esta alteración es tan pronunciada que los artistas finalmente optaron por pigmentos amarillos alternativos.

 

No son sólo los amarillos de Van Gogh los que enfrentan el impacto; La luz puede alterar el color de la mayoría de las pinturas. Al exhibir una obra maestra, es crucial un esfuerzo de colaboración entre curadores, diseñadores de iluminación e ingenieros. Su objetivo es equilibrar el mantenimiento de las luces bajas para lograr eficiencia energética y garantizar que la pintura siga siendo visualmente atractiva. Los museos de arte están optando por LED de bajo consumo no sólo para reducir costos sino también para simplificar la tarea de preservar pinturas. El cambio a LED es un movimiento estratégico para mantener tanto la estética como la conservación.

 

Los científicos han identificado los colores de la luz que representan la mayor amenaza para las pinturas, particularmente los girasoles de Van Gogh, donde el azul y la luz ultravioleta son los culpables. Curiosamente, la luz ultravioleta es perjudicial para todas las pinturas, pero es invisible y no contribuye a la experiencia visual. En el pasado, los museos utilizaban filtros UV en sus bombillas incandescentes menos eficientes para proteger las pinturas. Sin embargo, los LED simplifican este proceso al no emitir ninguna luz ultravioleta. Esta ausencia de rayos UV es una de las razones detrás de la eficiencia de los LED.

 

Actualmente, los museos buscan LED de reemplazo que imiten la iluminación de sus luces incandescentes anteriores. Sin embargo, lograr un brillo natural con LED requiere ingeniería específica para eliminar el resplandor fluorescente antinatural. Así es como se hace: comenzando con un LED de un solo color, como el violeta (más sencillo de producir que el multicolor), se agrega una capa de metales llamada fósforo en la parte superior. Los distintos metales del fósforo absorben la luz violeta, emitiendo diferentes colores que se mezclan para crear luz blanca. Los ingenieros pueden ajustar la composición del fósforo para lograr el efecto de iluminación deseado para el museo.

 

La luz producida por estos LED diseñados se parece mucho a las lámparas halógenas tradicionales que los museos usaban en el pasado. Jens Stenger, científico conservacionista de la Universidad de Yale, señala que la diferencia es apenas perceptible. Sin una comparación directa entre sí, distinguir la diferencia es un desafío a simple vista. Los LED diseñados replican efectivamente el brillo familiar de las lámparas halógenas tradicionales.

 

La luz sigue siendo ligera y, a pesar de sus ventajas, los LED aún pueden dañar las pinturas. Para abordar esto, colaboran ingenieros y diseñadores. En los últimos tiempos, los diseñadores de iluminación se han centrado en dirigir la luz estratégicamente, resaltando obras de arte específicas en lugar de iluminar uniformemente toda la habitación. Para apreciar una pieza no es necesario ver los rostros de otros visitantes del museo, por lo que al atenuar la galería en general y dirigir la luz con precisión, la obra de arte queda expuesta a menos luz y, en consecuencia, a menos daños. Los ingenieros también están avanzando en la creación de LED con un control direccional aún más preciso.

 

Los LED ofrecen más que solo protección; Los ingenieros también pueden ajustar la calidez de la luz LED. Es posible crear un LED que imite la luz solar sin desperdiciar energía ni los rayos UV que dañan la pintura. Sin embargo, los museos aún tienen que explorar plenamente estas capacidades.

 

La capacidad de ajuste de los LED abre la puerta a una mayor creatividad. Los artistas pueden experimentar con diferentes variaciones de iluminación, y los museos pueden incluso organizar exhibiciones de luces que transforman un vestido azul y negro en blanco y dorado. Ya sea que esté apreciando una pintura clásica o presentando una experiencia de arte contemporáneo a un tradicionalista, los LED elevan la experiencia cultural.

 

Conclusión

 

En conclusión, la integración de LED en museos trasciende el simple ámbito de la iluminación. Más allá de proteger las pinturas, estas luces diseñadas permiten un control matizado, creando un ambiente donde se logra el delicado equilibrio entre preservación y mejora estética. El potencial de imitar la luz solar natural sin elementos dañinos, junto con la capacidad de adaptación para la experimentación artística, abre nuevas vías tanto para los conservacionistas como para los artistas. Si bien los LED revolucionan la forma en que percibimos y salvaguardamos el arte, es evidente que su impacto se extiende más allá de la mera funcionalidad, enriqueciendo nuestras experiencias culturales y arrojando luz sobre las posibilidades ilimitadas dentro de la intersección de la tecnología y el arte. A medida que los museos sigan adoptando estos avances, el futuro promete un tapiz en constante evolución donde la tradición y la innovación se unen para redefinir la forma en que interactuamos y apreciamos las obras maestras artísticas.

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